Para colorear maderas, marfiles, pieles, lacas, jabones,
etc.
En farmacia para ungüentos y pomadas, como un sustituto
del azafrán.
En usos populares ciertas poblaciones nativas usan para
colorear telas y embadurnarse la piel con el objeto de preservar
de las picaduras de algunos insectos y de los rigores del
clima.