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En las épocas
precolombinas el grano de amaranto era uno de los alimentos
básicos, casi tan importante como el maíz y
el frejol. Miles de hectáreas de tierras aztecas, incas
y de otras culturas, se encontraban cultivadas con estas hermosas
plantas altas y rojizas.
Una de las características más
importantes del amaranto, es sin duda, su alto valor nutritivo.
Los granos de amaranto, además, se pueden aprovechar
de múltiples formas, como grano, como verdura o como
forraje.
Es también un cultivo que puede prosperar
en condiciones agro climáticas adversas, tales como
sequía, altas temperaturas y suelos salinos.
La semilla presenta una gran versatilidad,
pudiendo utilizar en la preparación de diversos alimentos
y tiene, además, un prometedor potencial de aplicación
industrial, tanto en la industria de los alimento como en
la elaboración de cosméticos, colorantes y hasta
plásticos biodegradables, por su alto contenido de
ácidos grasos.
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